El Delito de Acusación o Denuncia Calumniosa

© 1993, Marcos Morales Andrade
© 1993, Editorial Jurídica de Chile

 

PROLOGO DE DON ENRIQUE CURY URZÚA

Siempre he entendido que para un profesor el mayor de los éxitos consiste en que sus alumnos lleguen un día más lejos que él. Por otra parte, en más de una oportunidad me he lamentado de que en la literatura penal de nuestro país se advierta una cierta despreocupación por los problemas de la parte especial —naturalmente que con excepciones honrosas, como las de Politoff, Vivanco, Garrido Montt y Mera—, de la cual yo mismo debo confesarme algo culpable. Ambas razones explican que experimente una sensación de orgullo al prolongar esta obra de Marcos Daniel Morales: él, que fue mi alumno, ha ido más lejos que yo, abordando con entusiasmo, inteligencia y acuciosidad un tipo delictivo cuya importancia práctica no justifica en modo alguno el abandono de que lo ha hecho objeto nuestra dogmática.

La figura delictiva investigada por el autor presenta numerosos problemas de interpretación. Por una parte, contiene elementos que tienden a confundirla con los delitos contra el honor; por otra, se encuentra sistematizada legalmente entre los atentados contra la «fe pública», un bien jurídico de suyo complicado; por último, su redacción, ciertamente defectuosa dificulta su inteligencia. A consecuencia de ello, lo cierto es que en la práctica el tipo apenas recibe aplicación y se encuentra reducido a cumplir lo que Hassemer peyorativamente designa como una "función simbólica" destinada a encubrir la ineficacia preventiva de la norma.

Marcos Morales se ha hecha cargo de estas dificultades con gran acopio de información muy actualizada y, sobre todo, en una forma reflexiva y original. Así, en muchos de los puntos discutidos ha ahondado más de lo que con frecuencia lo hace la doctrina, proponiendo y defendiendo soluciones nuevas, para concluir sugiriendo una redacción distinta del precepto estudiado, cuya reforma estima inexcusable. Por supuesto, yo no estoy completamente de acuerdo con todos sus hallazgos, algunos de los cuales me parecen discutibles. Por ejemplo, es posible controvertir las soluciones a que adhiere en lo relativo a la objetividad jurídica del delito o en materia de «iter criminis». Pero tal cosa, lejos de restar mérito a sus investigaciones, las hace más valiosas y sugerentes, demostrando que su resultado constituye un auténtico trabajo monográfico del más elevado nivel. Aparte de ello, el autor posee cualidades sobresalientes de expositor preciso y claro, de manera que la lectura de sus textos resulta al mismo tiempo agradable y convincente.

No quiero fatigar al lector con un estudio sobre el estudio de Morales, cosa muy frecuente entre los prologuistas de lengua española. El debate sobre sus ideas y los argumentos de que se sirve para defenderlas es tarea de las recensiones, los artículos especializados y las monografías. Yo doy por cumplida mi labor congratulándome de que se me haya concedido el honor de presentarlo.

ENRIQUE CURY URZUA
Profesor Titular de Derecho Penal
Pontificia Universidad Católica de Chile

Santiago, junio de 1992